domingo

CERO EN CONDUCTA


Un curioso hecho ocurrió en el Colegio Nacional en noviembre de 1903.
El último día de clases los alumnos quisieron hacer ciertas demostraciones de afecto a sus profesores. Al presentarse los docentes en clase fueron ovacionados por el alumnado. Por supuesto agradecieron tal cálida demostración de afecto.
Pero no todos se sintieron tan contentos...el señor Joufra, responsable del colegio, consideró que tal ovación era una falta disciplinaria que debía ser sancionada.
Suspendió a doce divisiones.

Los chicos, descontentos, salieron del Colegio protestando contra Joufra y considerando injusto el castigo.
En la calle se quisieron organizar para manifestar frente al ministro pero apareció la policía y no se los permitió.

Los estudiantes se fueron pero eso sí, se fueron protestando y gritando contra Joufra.

Guada Aballe

sábado

ZIA MARÍA


Se llamaba María Delungro y sobre ella sabemos pequeñas grandes cosas:
…Que en 1870, a los 46 años, llegó a Buenos Aires y había comenzado a vender diarios por las calles.
…Que todos le decían Zia María.
…Que dejó de trabajar en 1906 y que durante esos 36 años dolo había faltado 4 (sí, cuatro, leyó bien) días.
…Que durante esos 36 años se la escuchó recorrer las calles diciendo “Diarios, diarera”.…Que vivía en Caballito y salía de su casa a las 4 de la mañana para comenzar su día laboral.
…Que iba a pié hasta la imprenta y con su distribución llegaba hasta Chacarita. Todo a pié y a pié regresaba a su casa.

…Que a sus 82 años, en 1906, se retiró gracias a la iniciativa del gremio de vendedores de diarios. Decidieron sostenerla económicamente.
…Que a ese sostén contribuyeron La Nación, La Prensa, La Patria degli Italiani, El Diario Español, The Standard, Courrier de la Plata, Caras y Caretas; los señores Juan Canter, Severo Vaccaro, Salvador Ferrito, N. Lasala entre otros.
…Que quedó a cargo del cuidado de Severo Vaccaro.

Guada Aballe

jueves

LA LIBRERÍA DE GARCÍA SANTOS


Año 1922

LA REVISTA


Una linda revistita de Lomas de Zamora. 3 de agosto de 1913.

sábado

ANTONIO MIGUEL TEDESCO


Año 1919.
Antonio era un niño de ocho años que vivía con sus padres italianos y sus hermanos en el porteño barrio de Villa Urquiza, en la calle Guayra (actualmente Jose B.Tamborini) 4704.


Su padre, Miguel, era un humilde zapatero, tal vez como aquel zapatero italiano retratado algunos años después en un tango

E tique, tuque, taque,
se pasa todo el día
Giuseppe el zapatero,
alegre remendón;
masticando el toscano
per far la economía,
pues quiere que su hijo
estudie de doctor.


No sabemos los sueños que don Miguel tenía respecto a su hijo.

El padre con una hermanita de Antonio.

Una mañana le pidió al chico que entregara un par de botines. Y a cumplir la tarea encomendada por su padre se dirigió Antonio.
Al llegar a la calle Alvarez Thomas, entre Congreso y Mar Chiquita, un perro rabioso lo mordió…
El niño no dijo nada acerca de la mordedura pero comenzó a sentirse mal, se puso enfermo.
El padre lo llevó al Hospital Tornú pero el médico de guardia no pudo precisar la enfermedad que aquejaba al chico. Fueron al Hospital de Niños y tampoco hallaron solución. El padre, desesperado, fue a pie con el nene enfermo desde el Hospital de Niños hasta el Instituto Pasteur: allí los vio un capataz quien les habría dicho que no había médicos ni remedios contra la rabia.
Otra vez el padre llevó a Antonio hasta el Hospital de Niños.
El nene falleció de rabia el 8 de mayo de 1919 en dicho Hospital.
El caso apareció en los medios gráficos. La madre se enfermó a consecuencia de todo ese disgusto.

La madre de Antonio Tedesco

La comisaría 31 elevó un sumario al juez doctor Lavallol y el Director del Instituto Pasteur habría dicho en la edición del 17 de mayo del diario La Nación, que en el Instituto no habían podido curarlo porque la rabia no se cura.

Guada Aballe
Fuente: Revista Popular 26 de mayo de 1919.
Agradecimientos a Adrián, Hernán y Daniel del Archivo de Chacarita.

domingo

CARLOS FANGEAUX

El año 1900 empezó mal para el Sr Carlos Fangeaux Director del Colegio de Artes y Oficios de Callao 1318. Unos vecinos se quejaron en la Comisaría 15ª “por ciertos toques de corneta y ejercicios que hacían los alumnos” y ésta puso en conocimiento,a través de una nota, al Jefe de Policía Beazley el 17 de enero. Beazley, a su vez, el 23 la elevó al Consejo Nacional de Educación.
Se abrió expediente.
El 5 de febrero el Presidente del Consejo indicaba que si bien el “instituto no está bajo la dependencia del Consejo Nacional pero como éste le ha concedido un maestro elemental” no dudaba que el Director iba a atender el pedido y que debía darse vista del expediente a Fangeaux pidiéndole “suspenda o modere sus ejercicios militares”.
El tema no terminaría allí.
Al parecer los toques de cornetas continuaron y por consiguiente las quejas de algunos vecinos, que volvieron a la Comisaría.
El 21 de febrero desde la Comisaría enviaron una segunda nota dirigida a Beazley donde se expresaba que vecinos estaban molestos porque el Director Fangeaux a primeras horas del día “hacía sonar cornetas, tocando marchas militares, etc, para que los alumnos verificaran ejercicios” y quien redactaba la carta aducía haber hablado con el Director pero que este hizo “caso omiso de la observación”. En esa nota se indicaba también que el Teniente de Navío Lauro Lagos y el Dr Alberto Costa “se presentaron anoche” para quejarse que continuaban “los toques de clarín y marchas”, que como había enfermos fueron a la casa de Fangeaux para que hiciera cesar la música y el Director les había dicho que “no podía acceder a lo solicitado porque tenía que desquitarse de una nota que esta Comisaría había pasado al Ministerio de Instrucción Pública por intermedio de la Jefatura, en la cual pedíase se hicieran cesar los ejercicios que se efectuaban en el Colejio (sic) y que en venganza en adelante haría tocar una banda lisa compuesta de veinte alumnos”.
Beazley recibió esta segunda nota y la elevó al Presidente del Consejo Nacional de Educación José María Gutierrez el 23 de febrero.
Por segunda vez el Consejo recibía una nota sobre el mismo asunto.
El 13 de marzo Fangeaux envió una nota al Presidente del Consejo diciendo que se procedió con mala fe porque “en la escuela no se realizan ejercicios militares ni cosa que se le parezca”,la corneta en cuestión se empleaba en los talleres a la hora de comenzar y terminar el trabajo.

Fragmento de la nota de Fangeaux.

Adjuntaba como descargo una nota de vecinos. Esos vecinos decían:
"Los abajo firmados, vecinos del Instituto de Artes y Oficios, situado en la calle Callao 1348, certificamos que en dicho Instituto reinan el orden y tranquilidad más completos y que, por consiguiente, su estadía en el vecindario no es de ningún disturbio, y hasta podemos decir que el toque de una corneta en varios períodos del día, proporciona al vecindario una alegría de que estamos agradecidos, por lo cual hemos firmado el presente documento."
¿Dónde estaban las quejas entonces?

Nota de los vecinos.

Se contestó a la Policía y se archivó el expediente.
Fangeaux había ganado.
¿Había expresado Fangeaux alguna vez que iba a desquitarse de la quejas y en venganza formar una banda con los alumnos? Es posible, pero también tuvo la habilidad y el ingenio suficientes para conseguir el apoyo escrito de vecinos y terminar con la historia.

Firma de Fangeaux.

Guada Aballe
Fuente:
Expediente que obra en el Archivo Intermedio del Archivo General de la Nación, Paseo Colón 1093

LA EFIMERA VANIDAD


"La efímera vanidad". Pintura de autor desconocido del siglo XIX que se encontraba en la Casa de Ejercicios.